Parece que nos ataca la fiebre de emprender, que todos estamos obsesionados con los mismo; que si sería interesante que los niños supieran cómo se maneja una empresa desde el inicio, que si hay que prepararlos para ser competitivos…
Sin embargo creo que este tipo de proyectos que se inician en las escuelas van mucho más allá de una moda. Los centros que apuestan por estas nuevas líneas de trabajo no están pensando en competividades, ni en empresas en sí mismas. Tratan de ver más allá de la superficie y reconocen las posibilidades y beneficios que estos proyectos pueden aportar. Porque el proceso de creación de una empresa es como el proceso de maduración del individuo:
Maduras una idea, te ilusionas, eliges a las personas que son compatibles contigo para llevar el proyecto a cabo, estableces y respetas jerarquías, asimilas decepciones y superas retos, te caes, te levantas… ¿No es eso la vida?

bebe

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